El recorrido como arquitectura
Con una superficie de más de 20.000 m², este complejo se articula a través de tres volúmenes que integran locales comerciales en planta baja, oficinas y viviendas en los niveles superiores, junto con espacios comunes y amenities. La propuesta busca generar una relación fluida entre las distintas partes del conjunto. Los locales comerciales, concebidos con una marcada permeabilidad visual tanto hacia el frente como hacia el contrafrente, permiten atravesar y recorrer el complejo, estableciendo una continuidad espacial que conecta sus diferentes sectores. En el corazón del conjunto, un ascensor vidriado exterior se convierte en el elemento articulador del recorrido vertical. Su ubicación central permite que el ascenso sea también una experiencia espacial: a medida que se eleva, las transparencias del ascensor ofrecen nuevas perspectivas sobre el complejo y su entorno. El recorrido culmina en la última planta del volumen de mayor altura, donde un restaurante funciona como punto de llegada y mirador privilegiado sobre el conjunto. El proyecto entiende la circulación no solo como un medio para conectar usos, sino como una experiencia arquitectónica en sí misma, donde espacio, recorrido y visuales construyen una identidad común.









